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El otoño y sus regalos para nuestro cuerpo

El otoño y sus regalos para nuestro cuerpo

Hola a todos!

Ya metidos de lleno en el otoño, hoy vengo a contaros por qué encuentro tan bonita y
beneficiosa esta época del año en la que nos encontramos. Pero en especial, me centraré en
los beneficios que puede aportar, bajo mi humilde punto de vista, a nuestro cuerpo y mente, y,
por tanto, a nuestra salud.

Por un lado, volvemos a la rutina. Sí, sí, ya lo sé, muchos no estarán de acuerdo en que esto
sea una gran ventaja. Pero lo cierto es que, al menos a mí, me gustan las costumbres. Siempre
está bien salirse de la rutina de vez en cuando, incluso durante períodos más o menos largos. A
veces lo necesitamos, es inevitable. No obstante, creo que también agradecemos tener ciertas
partes y períodos de nuestra vida más organizados. Nos mantiene ocupados, nos hace
sentirnos útiles, realizados… Y eso es algo bueno, ¿no creeis?

Otro punto que encuentro a favor de esta estación es la paz y tranquilidad que me transmite.
Parece que ya no apetece pasar tantas horas fuera de casa, el tiempo y las menos horas de luz
invitan al recogimiento, a gastar más parte de nuestro día en casa, propia o de gente cercana.
Seguro que a cualquiera se le vienen a la mente esas tardes de fin de semana rodeado por
familia, pareja, amigos…, compartiendo una infinita sobremesa, pasando el rato con algún
juego o viendo una película tranquilamente en el sofá. Además, es un tiempo que anima a
reflexionar, a volver a encontrarnos después del mayor o menor descontrol del verano. A mí
siempre me parece una época idónea para leer un buen libro o incluso realizar actividades
tranquilas y que nos llenen como escribir, dibujar, pintar… Sin duda, para mí todo ello es salud
y felicidad.

Y ahora sí, ¿cómo no hablar de los maravillosos alimentos que nos trae el otoño?
En esta época parece que la naturaleza nos pone a disposición todo aquello que va a hacernos
bien fuertes para afrontar el invierno que se acerca. Vitaminas y minerales, platos de cuchara
llenos de sabor y energía… Consumir productos de temporada en esta época del año es mucho
más que una gran idea.

A continuación os hablo de algunos de esos alimentos y de sus beneficios:

Manzanas: sin duda, las manzanas más sabrosas las encontraremos en otoño. Puede
resultarnos una fruta simple, pero su versatilidad es infinita y su aporte en vitaminas y
fibra, fantástico.

Granadas: ricas en antioxidantes, cardioprotectoras y con buen aporte de vitamina C.
Yo las utilizo mucho en desayunos, concretamente me encanta la combinación con
gachas de avena, y también en ensaladas; les da un toque dulce espectacular.

Calabaza: por supuesto, no voy a olvidarme de la reina del otoño. Es rica en
betacarotenos (precursores de la vitamina A), fibra, vitamina B y E… Yo soy más de
utilizarla como ingrediente de otras preparaciones, especialmente bizcochos saludables,

galletas, etc., ya que me gusta aprovechar su dulzor natural y así poder
evitar el uso de cualquier edulcorante no saludable.

Castañas: a pesar de considerarse fruto seco, se diferencia de estos últimos en
especial en su menor contenido en grasas y calorías y mayor contenido en hidratos de
carbono complejos (40%). Gracias a ello, son una excelente opción para aportarnos
energía de manera prolongada a lo largo del día. Además, son ricas en vitaminas del
complejo B, potasio, hierro, fibra… A mí, por supuesto, como más me gustan son
asadas. Recordad tener en cuenta que si están cocinadas, serán más digeribles.

Setas: ricas en vitamina B y E, bajo contenido calórico, fuentes destacables de cobre,
fósforo, hierro, ricas en antioxidantes, beneficiosas para nuestro sistema inmunitario
(especialmente vulnerable en estas épocas) y cardiovascular, etc. Sus propiedades son
infinitas, y los platos que podemos preparar con ellas, innumerables y deliciosos. Os
animo a que, si no lo habéis hecho ya, comencéis a experimentar en la cocina con este
alimento y sus múltiples variedades. Esta es la mejor época para ello!

Verduras de hoja verde, como las acelgas, grelos, espinacas… No puedo encontrar algo
que me recuerde más al otoño e invierno que las sopas y caldos que incorporan estas
verduras y, sobre todo, lo que reconforta consumirlos en un día frío y lluvioso. Son
deliciosas, ricas en fibra, vitamina A, C, K, minerales como el potasio…

Boniatos: ricos también en carbohidratos complejos, betacarotenos, vitamina C,
algunas del complejo B… y, además, nos sirven tanto para elaboraciones dulces (como
parte de desayunos, bizcochos, magdalenas…) como saladas (asados para
acompañamiento de comidas, hervidos, en sopas o cremas…). Creo que este, junto al
caqui, es uno de mis grandes favoritos del otoño e intento incluirlo en mis platos
siempre que puedo.

La lista podría continuar, hay muchos más alimentos típicos de esta estación (chirimoyas,
higos, uvas, peras…). Y desde aquí me gustaría animarnos a todos a que aprovechemos los
regalos de la naturaleza en el momento en el que nos los da. Como digo, es sabia, y nos aporta
justo lo que necesitamos en el momento en el que lo necesitamos.

Espero que os haya ayudado a tenerle un poquito más de cariño a esta preciosa estación y, a
los que ya se lo teníais, os hayáis sentido identificados conmigo!

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