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Truco para que la comida te quede en su punto de sal

Truco para que la comida te quede en su punto de sal

Cómo medir la cantidad justa de sal

¡Hola Cibarian@! Seguro que te ha pasado muchas veces que algo te queda soso, salado o excesivamente dulce. Es algo muy común, y a mucha gente le pasa con frecuencia. De hecho, los grandes cocineros dicen que es lo más complicado de la cocina. Hoy te quiero enseñar un pequeño truco para conseguir el punto perfecto de sal, y que todos tus platos estén perfectamente equilibrados.

La sal es un elemento que consigue suprimir el sabor amargo, ensalzar el dulce y el umami (del que hablaremos otro día), y además enfatizar los aromas. Pero cuidado, por que las recetas con exceso de sal no son buenas para nuestro cuerpo. La sal rompe las fibras de los alimentos y se introduce en ellos, haciendo que salga todo su sabor. Esto pasa en el momento de cocción, por eso no es bueno echar la sal, después en la mesa, en la mayoría de los alimentos.

 

TRUCOS

¿Cuándo debemos echar la sal?

El momento perfecto para añadir la sal varía mucho en función del método de elaboración.

  • Cocción o guiso

Debemos echar previamente la sal, únicamente, a la carne, pues nos interesa lo que comentaba antes, que se rompan las fibras y salga todo su sabor. Sin embargo, el resto de alimentos debemos echarles sal cuando ya estén casi cocinados, y es conveniente, ir probando para acertar con el punto de sal.

  • A la brasa

Nos interesa aprovechar el aroma del humo, por eso, tenemos que salar antes de cocinar para que el aroma de las brasas penetre en nuestros alimentos.

  • A la plancha

Justo después de dorarlo por fuera, así conseguimos que el jugo no salga y el alimento quede tierno y jugoso.

¿Cuánta sal?

El punto de sal depende mucho del gusto personal pero nunca deberíamos pasarnos. La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de cinco gramos de sal al día si se quieren evitar complicaciones cardiovasculares.

Ahora bien, según el Ministerio de Sanidad, solo añadimos directamente entre el 20% y el 30% de la sal, el resto procede de los alimentos procesados, que suelen ser muy ricos en sodio.

No debemos tener miedo a echar una cantidad razonable de sal a nuestros platos, pero debemos saber si aquello que estamos cocinando tiene ya sal, ya que en ese caso nos pasaremos seguro.

En platos que lleven jamón, morcilla, chorizo… (guisos) conviene echar poca sal y probarlo al final, ya que estos alimentos ya están salados. Para la pasta ocurre lo mismo, aunque no lleva sal, conviene echar un poco en la cocción, pero tendremos que ajustar en función de la sal que contenga la salsa, el queso, o su acompañante.

Cibaria,

contigo.

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